miércoles, 1 de octubre de 2014

Tenía que despistar al comisario McCall.

Mi tía, la señora Hudson y yo creamos un gracioso artilugio borra memoria camuflado en un pañuelo de bolsillo, muy de moda en estos tiempos. Estuvimos semanas en el taller pensando la forma de hacer que funcionase, y no menos tiempo para diseñar algo que no llamase la atención ni fuese descubierto por el comisario .
En la mañana del día D, tendría que hacer funcionar nuestro plan.
Dos semanas después estaba todo preparado. Fui a la comisaría para mi informe rutinario, pero ese día ya llevaba puesto mi broche con un precioso traje de chaqueta del diseñador Balenciaga, no era muy conocido en esos días pero yo sabía que se haría muy famoso debido a mis idas y venidas en el tiempo, y quería aprovechar para hacerme con una buena colección de sus trajes.






-Buenos días señorita Michael, ¿que nuevas nos trae?
Empecé a ponerme nerviosa y por el calor que sentía creo que me puse colorada, con lo que el comisario empezó a mostrar una cara inquisitiva que todavía me asustó más. Sabía algo, pero yo no tenía tiempo para ponerme a indagar, debía de actuar rápido para salir de esa situación.
-¿Y bien señorita Michael?
-Eh, um, estoooooo... yo.... ¡Mire aquí comisario!
-¡Flashhhhhhhhhhh! ¡¡¡¡¡¡¡¡PUMMMMMMMMMM!!!!!!!!
Un fogonazo iluminó toda la habitación y cuando el humo se disipó, encontré al comisario McCall despatarrado en su silla con los pelos de punta y la corbata chamuscada.
De repente un gran estrépito de carreras se oyó tras la puerta, era toda la comisaría al rescate.
Debía de salir de allí cuanto antes, pero ¿Cómo?
Oh, lo había olvidado, por suerte llevaba en el bolsillo mi anillo Chillida para desaparecer por si las cosas se ponían feas, como era el caso.
Con la combinación y un giro estaba fuera de peligro.
Me dirigía hacia la Logia de los Relojeros Temporales donde creo que empezaría mi verdadera aventura.

PROCESO


















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